En la siguiente entrevista el embajador de Israel en Chile conversó acerca de la situación de la cultura en el Estado y la sociedad israelí. La conversación abarcó la alta cultura, el arte y las disciplinas del pensamiento, así como lo que se entiende por las formas de ser y hacer de un pueblo, su idiosincrasia y costumbres. Israel, su desarrollo cultural, la relación con el resto del mundo bajo este prisma, especialmente con sus vecinos y la difícil relación (o no relación como lo expresó claramente nuestro entrevistado) con el mundo cultural chileno.
Peleg Lewi, Embajador de Israel en Chile conversó con nosotros. Partamos con una breve biografía de él.
“Diplomático de carrera, con más de tres décadas de experiencia en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, donde ha tenido diversas funciones y cargos vinculados a América Latina, Asia y Europa.
Ha estado destinado como embajador en Paraguay, cónsul general en Guangzhou
(China), jefe adjunto de misión en Japón, y cónsul en Hungría y Colombia. También fue ministro consejero en la embajada de Israel en Francia, y ha ocupado roles estratégicos en recursos humanos y capacitación en la Cancillería israelí y en la Agencia de Cooperación Internacional MASHAV. Su última destinación fue como asesor diplomático del ministro de Turismo de Israel.
El embajador Lewi es licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad Hebrea de Jerusalén y posee una maestría en Estudios de Cultura en la Universidad de París. Además, cursó estudios en Administración Pública en École Nationale D Administration (ENA) en Francia. Nacido en 1968, habla hebreo, español e inglés como lenguas maternas, además de francés avanzado y portugués intermedio. Realizó su servicio militar como capitán de artillería”.
ORIGEN DE LA CULTURA ISRAELÍ; EL PAPEL DE LAS DIÁSPORAS JUDÍAS, DEL ESTADO E INSTITUCIONES Y DE SU SOCIEDAD. TAMBIÉN EL ROL DE LOS ÁRABES Y EL RESTO DEL MUNDO.
Francisco Javier Figueroa Weizman: ¿Cómo ha sido el desarrollo de la alta cultura en Israel y cómo se vive la cultura desde la cotidianidad en la sociedad?
Peleg: Israel es un caso especial ya que la cultura existe antes del Estado. Desde el siglo XIX cuando llegaron las primeras olas de inmigrantes a lo que hoy es el Estado de Israel, la mayor parte provino de Europa pero también llegaron de Yemen y del Norte de África. Estos inmigrantes desarrollaron una vida cultural y académica desde el comienzo. Por ejemplo hay universidades que se formaron en esa época como la Universidad Hebrea en 1920 o Bezalel, la Escuela de Arte fundada a principios del siglo XX. Así, la cultura está antes del Estado como lo ha sido la sociedad civil israelí, también presente antes de la formación del Estado, con sus sindicatos, hospitales e instituciones culturales como el teatro Cameri o el Habima y la Filarmónica de Tel Aviv. El Estado fue adquiriendo lo que ya estaba. Otro ejemplo, la sala donde se declaró el Estado de Israel, su fundación, era un museo, yo trabajé como guía en ese lugar, se llama la Casa de la Independencia, está en Tel Aviv y originalmente fue la residencia del primer alcalde la ciudad, Meir Dizengoff, quien la donó para instalar un museo.

Hay que tomar en cuenta que cuando el pueblo judío estuvo en la diáspora, se generó un mecanismo de preservación de su cultura. Desde el Renacimiento, como las primeras biblias impresas o en Damasco con la Biblia de Damasco, todo esto generó una definición del pueblo judío no solo como religión sino como cultura.
Ahora, definir una cultura netamente israelí es más complejo, es un país joven, con casi 80 años, entonces aún se está definiendo esa identidad.
La cultura israelí contemporánea es una mezcla de cultura judía, laica, cristiana y musulmana.
La cultura se transformó en una herramienta para la construcción del Estado de Israel. El arte, la cultura fueron elementos utilizados por los sionistas para definir lo que somos como israelíes. Los centros e instituciones culturales y del arte como los museos y otros, fueron construidos por los inmigrantes, porque los judíos que vivían en los siglos anteriores al 19 eran religiosos, su vida giraba en torno a la religión, esa era su identidad, no les interesaba promover una cultura más allá de su fe. En el siglo 19 cuando comienza el movimiento sionista los inmigrantes llegan de lugares cultos como Austria, Polonia, Marruecos, llevando consigo su cultura judía.
Con esta mezcla de inmigración judía de diferentes países hubo que decidir a fines del siglo 19 en qué lengua se hablaría, cuál sería el idioma oficial. Se hablaba en alemán, ídish, ladino. Por supuesto el hebreo era la alternativa más viable, aparte estaban las inversiones de Rothschild y Montefiori que eran ingleses y franceses, entonces en las escuelas se hablaba en francés.
Existió además un proceso de ajuste entre la cultura de la diáspora judía que llegó con la inmigración de Europa y otros lugares y los judíos religiosos que ya vivían en Israel y que veían esas costumbres como extrañas, ajenas a la religión como tal aunque formaran parte de la gran cultura judía. También otro elemento que aportó complejidad a esta fusión fue la población árabe que estaba llegando al mismo tiempo, los hoy llamados palestinos que iban en búsqueda de trabajo.
Pero esta población árabe no se involucró en la creación de las instituciones culturales en esa época. Las instituciones culturales musulmanas, árabes y cristianas recién comenzaron a desarrollarse en los años 60/70s del siglo XX.
Todos estos elementos han sido los fundamentos de la actual cultura israelí.
Francisco Javier: Dadas las prioridades que tiene Israel para su sobrevivencia, en cuanto la inversión y desarrollo que hace en ciencia, tecnología, industria militar, ¿que tanto interés e inversión tiene y realiza el Estado en cultura?; ¿Financia centros de estudio, universidades, becas, apoya a artistas, cómo funciona en ese sentido?
Peleg: La respuesta corta es sí. Comenzó en los años 50, Israel estaba pasando por un momento muy duro, no había provisiones, llegaron 2 millones de inmigrantes a la nada material, sin embargo la cultura era importante y el gobierno invertía en esta, por razones que iban más allá de la misma. Estamos construyendo un nuevo Estado, una nueva sociedad y un pueblo. ¿Cómo se construye algo?, con cultura, con narrativas compartidas, ¿quién es nuestro nuevo héroe?, es el pionero, con rulos, trabajando en el campo y la mujer que está con él. Era socialista, similar en algún sentido a la cultura soviética. La cultura era una herramienta del gobierno. En los años 60, cuando los artistas fueron a París, Nueva York y volvieron, hubo un movimiento llamado “la nueva generación o nuevos horizontes”, especialmente en la plástica, dijeron ya basta de oficialismo, ya basta de alinearse con lo que dice el gobierno, tenemos nuestra propia cultura. Surgió otro movimiento denominado “la pobreza del material”, que dice acá no hay bosques, hay que pintar lo que hay, sol, calor y arena. Se pinta entonces muy minimalista, como lo que es, la realidad de un pequeño país en guerra. La literatura va cambiando también.

El gobierno da mucho, como becas para películas y televisión. La ventaja que tiene Israel es que hay muchas donaciones y cooperación de afuera, familias judías que invierten en Israel, en un proyecto cultural. Por ejemplo, el auditorio más grande para música clásica se llama Rubinstein porque fue donado por la familia del famoso pianista y también aportó la casa de cosméticos Rubinstein. Lo mismo la cinemateca de Tel Aviv, cada sala tiene el nombre de un donante y algo parecido ocurre en el caso del Museo de Israel en Jerusalem. La mitad del Museo de Arte Moderno de Tel Aviv se llama Helena Rubinstein.
La mayor parte de las becas para nuevos artistas viene de la lotería. Todo esto es aporte privado. El gobierno, sobre todo en los últimos 10 o 15 años, está en el dilema de por qué deben dar dinero a una producción que por ejemplo es anti israelí, porque la política además interviene mucho en la vida pública, el día a día de la sociedad.
Francisco Javier: ¿Y qué ocurre en el mismo sentido con las disciplinas del pensamiento, la filosofía por ejemplo, hay aporte, son importantes también?
Peleg: Son muy importantes y una razón de orgullo. En Israel es un poco más elaborado porque tienes todos los estudios judaicos, es decir, está la filosofía clásica pero también la filosofía judía. Por ejemplo, la Universidad de Bar Ilan que es de tendencia religiosa tiene un enfoque en filosofía judía. Se produce entonces una sinergia bastante interesante. Salen filósofos, pensadores, gente que influencia como por ejemplo Yoah Nuval Harari, quien siendo profesor se hizo famoso porque comenzó a subir sus clases a youtube. Yo lo veía a comienzos del 2000 y me parecía increíble. Hay otros pensadores también y los nuevos historiadores como Benny Morrris que salieron de Israel, están más en el exterior. El mundo académico y filosófico israelí es muy pequeño. Hay solo 3 universidades que tienen facultad de filosofía, entonces si uno quiere progresar tiene que salir.
Las universidades que tienen sociología, filosofía, son todas gubernamentales, no existe la escuela privada. Tienes la de Tel Aviv, la Hebrea, la de Haifa y Bar Ilán que son públicas, están financiadas por el gobierno, eso sí con mucha autonomía intelectual. Hay una absoluta libertad de expresión, por ejemplo en la Universidad de Haifa la mayoría de los estudiantes son árabes y hay demostraciones diarias contra el gobierno o el sistema y nadie se atreve a tocarlas. Nadie está libre de presiones acá o allá, pero uno de los orgullos de Israel aparte de ser una democracia de verdad, es la independencia de la academia, que sin esa independencia no estaríamos donde estamos hoy en día en términos de ciencia, innovación, tecnología, etc. Eso no funciona si no existe apertura, porque la innovación avanza en un contexto abierto. En Israel se espera que el estudiante desafíe a su profesor, esa es la clave del éxito israelí, asumir el desafío y no temer al fracaso.
Francisco Javier: ¿Cómo han aportado a la construcción de la cultura israelí las diásporas judías de orígenes tan diferentes como Europa y África por ejemplo, que llegaron a vivir a Israel y cómo han aportado en el mismo sentido las culturas árabes vecinas?
Peleg: Están los árabes israelíes que son ciudadanos cien por ciento, con sus derechos y obligaciones como cualquier otro ciudadano. Recién en los años 70/80 los primeros artistas plásticos árabes empezaron a ser notados. Hoy en día hay museos árabes en diferentes pueblos. Uno de los museos más lindos creo es el de Umm al Fahm, una ciudad árabe bastante importante y hay artistas árabes muy cotizados, presentes en el mainstream israelí, tengo en mi casa dos o tres obras de ellos.
Es una fusión, desde los años 50 hasta los 80 tenías que estar dentro de la fusión para crear algo nuevo, primero con un orientalismo tradicional. No había por ejemplo mucho lugar para un emigrante de Marruecos o de Polonia de pintar sobre su país de origen, se veía mal eso; no, tú eres israelí, tienes que escribir en hebreo, tus pinturas tienen que mostrar la vida en Israel, no la nostalgia de la vida en Marruecos o en Polonia. La gente que vino de Europa tenía vergüenza de haber sido víctimas del Holocausto, no quisieron hablar de eso, se tapaba, en la literatura no se escribía tampoco mucho sobre la Shoah, se escribía sobre el ahora, el pionero, el socialista que hace florecer el desierto, etc. Yo hice mi maestría sobre cine israelí y estudié como la imagen del hombre israelí va cambiando a través de las películas, desde los años 50 donde se mostraba al macho, el defensor, luego fue una persona más urbana, luego alguien con debilidades o controlado por su esposa, es decir cómo va cambiando la cultura israelí por medio del cine. Entonces pasamos de un intento inicial de borrar el pasado a una etapa posterior en que puedes hablar de por ejemplo tu juventud en Irak o en Polonia. Y en este sentido en los últimos 20 o 30 años el individualismo ha ganado terreno, es aceptado, antes fue un país socialista donde lo importante era el proyecto colectivo sionista.
Francisco Javier: ¿Existe interés en la población israelí, especialmente la juventud, por aprender sobre las culturas árabes, su identidad, su idioma? ¿Existe esa apertura para comprender mejor quién está al lado?
Peleg: Creo que en eso estamos fallando un poco. A nivel universitario si existe interés, facultades con estudios de medio oriente, cultura árabe; y en general los que estudian esto son judíos. Cómo los árabes son minoría ellos estudian cosas más prácticas como medicina o leyes. Si vas a un hospital en Israel el médico posiblemente sea árabe, la enfermera seguramente será árabe o rusa, un israelí judío es más raro de ver. En ese nivel estamos bien, además porque cuando se hace el ejército muchos estudian árabe como una medida de inteligencia. Pero en la educación básica no se está aprendiendo sobre los árabes y eso nos hace quedarnos en una burbuja. En este grado solo se estudian dos años de árabe que es muy poco y luego en el grado medio puedes escoger entre árabe y francés y por ejemplo yo elegí francés y muchos optan por ese idioma pensando en su futuro, pero es un error enorme porque el 20% de la población habla árabe. Nosotros, aunque jugamos fútbol o básquetbol en Europa y estamos en Eurovisión, vivimos en Medio Oriente. Entonces uno de los problemas es que la mayoría de los israelíes no habla árabe, esperamos que los árabes hablen hebreo porque son minoría y normalmente la minoría aprende el idioma de la mayoría.
Si yo fuera Ministro de Educación obligaría a todo el mundo a hacer el examen final en árabe, porque es el idioma de nuestros vecinos. No leemos literatura o periódicos árabes, no vemos televisión árabe, estamos desconectados. Si uno vive en Jerusalem, la mitad de su población es árabe, no puede ser que el israelí no hable ese idioma. Y esto hace que no puedas apreciar su cultura. También es un tema político, porque si viene un Ministro de Educación que dice que hay que estudiar árabe de manera obligatoria, la derecha lo expulsa.

IDENTIDAD CULTURAL ISRAELÍ / DISCIPLINAS Y LOGROS
Francisco Javier: Aunque aún se está construyendo una cultura israelí, ¿cuáles serían los rasgos identitarios y distintivos, la forma se ser y estar en el mundo del israelí, sus características?
Peleg: ¿Cómo somos? Estamos en el Este pero pensamos como en el Oeste. Lo que se dice sobre el sabra, que por fuera es duro pero por dentro es dulce, es un cliché pero bastante verdadero. El israelí es muy directo, se dice lo que se piensa, se esperan respuestas, con muy poca paciencia y muy enfocado en encontrar las soluciones a un problema. Nos educan a tomar riesgos y a pensar fuera de la caja.
En cuanto a disciplinas o aspectos donde destacamos, agregar que Israel es pionero y uno de los líderes mundiales en danza contemporánea. Chile por ejemplo se encuentra años luz atrás en esta disciplina. Los únicos dos jóvenes chilenos que hicieron algo es porque estuvieron 5 años en Israel. Cómo disciplina es actualmente nuestra mejor exportación artística, tiene su propio lenguaje, una identidad muy fuerte, instituciones muy fuertes que la apoyan, hay mucho dinero invertido ahí. También la Orquesta Sinfónica de Israel tiene mucho prestigio, está entre las 20 o 30 mejores del mundo, hay además varios directores israelíes trabajando en diferentes países. En música contemporánea y música electrónica hay muchos israelíes tocando en varias partes, a Chile llegan, pero desde hace 3 o 4 años no dicen que son israelíes por seguridad. En el arte plástico ya existe un arte israelí, con artistas que exponen y venden en las mejores galerías del mundo, que se identifica porque hay un lenguaje propio que se puede distinguir. Hay nombres importantes también en la fotografía.
El israelí afuera consume mucho arte, porque en Israel es muy caro. Aunque si eres empleado tu empresa te consigue entradas rebajadas por ejemplo para un concierto. En los años 80 comenzó algo llamado “arte al pueblo”, con vehículos que llevaban exposiciones a lugares periféricos. Toda ciudad que se precie de ser importante tiene un museo o teatro. Yo viajo a veces dos horas al norte de Israel para poder ir a un espectáculo, porque en Tel Aviv es difícil encontrar entradas, se agotan rápido. Somos un país que consume arte y literatura, somos el pueblo del libro, aunque se lee menos que antes, lo que es un fenómeno global. Pero existen ferias del libro, hay muchos subsidios y residencias, el Estado, las municipalidades y la empresa privada apoyan y donan.
EL PERMANENTE BOICOT A ISRAEL SE REFLEJA TAMBIÉN EN EL MUNDO CULTURAL / ANTISEMITISMO EN LAS DIRIGENCIAS DE LAS INSTITUCIONES CULTURALES DE CHILE Y EN ARTISTAS CHILENOS
Francisco Javier: ¿Han tenido problemas, especialmente después de lo del 7 de octubre y la guerra en Gaza con el BDS (boicot, desinversión y sanciones) aplicado al mundo de la cultura? ¿Por ejemplo artistas israelíes a los que les hayan cancelado presentaciones en el exterior o artistas extranjeros que se iban a presentar en Israel y que cancelaron esos eventos?, ¿han tenido problemas en ese sentido?
Peleg: Totalmente, la realidad cambió 100 por ciento. Hoy en día un artista israelí es “funado” completamente. No solo un artista israelí, un artista judío. A un artista israelí no lo exponen, punto. Hoy hay un chico israelí / suizo, que toca el piano, tiene 4 conciertos, pero no se dijo nada que es israelí porque si no lo “funaban”.
Había un concierto con la Fundación de Orquestas Juveniles con un pianista israelí, la Alcaldesa de Viña del Mar dijo que un músico sionista no tocaría en el Teatro Municipal. Y eso es mientras la Embajada Palestina recibe lo que quiera. Hay un claro mensaje, el mundo artístico no coopera con Israel. Otro ejemplo, tuve una exposición en el Centro Gabriela Mistral y había un artista joven allí, fotógrafo. Le escribí por instagram, me encantan tus obras, cuanto cuestan, empezamos así. Cuando vio quien era yo al entrar a mi instagram me dice “señor no le puedo vender”, no una, sino tres veces, por ser israelí. ¿En los últimos 4 años, que actividad cultural israelí hubo aquí?, casi nada y no es que no queramos, no nos aceptan. Tampoco artistas internacionales llegan a Israel porque los “funan”. Mira a Boy George, lo están “funando”, lo cancelaron solo por decir que apoya a Israel.
Creo que el problema más grande que tiene Israel hoy en día y no sé cómo lo vamos a resolver, es que estamos completamente fuera del ámbito cultural y el relacionado a derechos humanos. Por ejemplo, hay dos movimientos LGBT acá, yo soy el Embajador de Israel, gay, con marido. ¿Piensas que estos grupos se reunieron conmigo?, no, me “funan” completamente por ser israelí. Pablo Simonetti, el escritor, le propuse encontrarnos, me dijo que no porque soy israelí. ¿Eso es propio de alguien de cultura?, no, es de falta de cultura. Hoy le escribí de nuevo a la Alcaldesa de Las Condes, llevo un año pidiéndole una reunión, no responde. Ahora ya no me interesa. ¿Por qué quería encontrarme con ella?, para utilizar el Centro Cultural Las Condes. No importa donde nosotros ofrecemos algo, nunca hay lugar. El Ministro de Cultura me dice que lo “funan” a él también si hace algo.
Francisco Javier: ¿Y con este gobierno, no ha cambiado nada?
Peleg: Los que toman decisiones sí, pero hay independencia en las instituciones. Yo no quiero que me reciban porque el Ministro dijo que debían hacerlo. Quiero que haya arte israelí porque es bueno y da una visión. En el mundo cultural hay una visión única, Palestina, Palestina, Palestina. Israel no existe, no hay arte, no hay nada para ellos.
Francisco Javier: Precisamente por eso hacemos esta entrevista. ¿Dirías que en Chile, el hecho de “funar” a Israel, de bloquear la expresión de su cultura, es una forma de mantener el relato de que Israel es solo guerra, militarismo? Porque si te abres a lo otro y lo conoces, ya no puedes mantener ese relato.
Peleg: Absolutamente. Tuve una entrevista con La Segunda, su título es “Que a la izquierda de los progres les mata que yo sea gay, le rompe el relato, ¿cómo israelí y gay? entonces como no pueden lidiar con esto lo que hacen es bloquear”.
Francisco Javier: Al ser las palabras, el lenguaje, una parte fundamental de la cultura, ¿qué significa para Israel, sobre todo hoy, el sionismo o ser sionista, que tan importante es?, ¿y para un israelí?, debido especialmente a la tergiversación constante que se hace del término.
Peleg: Hoy es una mala palabra. Yo no creo que puedas ser israelí y no ser sionista, porque al ser israelí estás cumpliendo con la meta más importante del sionismo, que es un movimiento de identificación en el cuál cada judío tiene que volver a su tierra, a la tierra de Sión, punto. Cuando hay un judío, que se define judío, que dice que no es sionista, yo no lo puedo entender, porque la base de un judío es la tierra de Israel, Sión. El sionismo es el judaísmo y el judaísmo es el sionismo, para mí es imposible de separar. Por eso cuando un judío dice que no es sionista creo que tiene un problema de autodefinición. Que hubo cientos de años en que el judaísmo no tuvo que ver con el sionismo fue por otras razones, la situación era así. Pero cuando un judío va a la sinagoga, reza dirigiéndose a Jerusalem, reza por Sión. Por eso quien dice que es antisionista es judeófobo, así de claro.

Cuando en Israel hablas de sionismo es un poco diferente, porque para nosotros el sionista era el pionero. Antes del 7 de octubre cuando nos preguntábamos que es el sionismo, decíamos estar en el hitech, innovar, eso es el nuevo sionismo, avanzar. Creo que para cualquier israelí, el 7 de octubre, lo más difícil de esa fecha, es que nos echaron del lugar del que pensábamos somos una parte inseparable. Cuando un escritor dice “Palestina libre, del río al mar” me derrumba todo. Escritores o actores que seguía, de repente quieren mi muerte. Entonces nosotros los israelíes que éramos parte del mundo liberal, de repente estamos afuera de eso. ¿Quiénes son nuestros amigos hoy?, la derecha, la derecha profunda. Pero yo crecí en un país socialista, social demócrata. Quien fundó acá el Partido Comunista, fueron judíos. El PPD, el Partido Socialista y el Comunista son anti israelíes ahora. Daniel Jadue entró y destruyó todo lo que había. Esa es la situación del israelí, el sionista hoy.
Francisco Javier: Ese tema en Chile, el de los liderazgos de la comunidad palestina, es serio. Hubo una época en que las comunidades palestina y judía eran amigas.
Peleg: Hoy en día como yo lo veo la comunidad Palestina está secuestrada por los Jadue y los Khamis, punto. Porque si vas uno por uno en la calle, sobre todo con gente mayor, te dicen que no tienen ningún problema con la otra comunidad. ¡Pero si los palestinos de Chile se escaparon de Palestina!, ¿entonces?
Francisco Javier: ¿Crees que particularmente con Israel, en relación a todo y especialmente al mundo de la cultura, el debate se ha empobrecido o perdido? ¿Que existe un miedo a debatir o conversar con altura frente a quien piensa distinto, que no hay una apertura intelectual sobre Israel?
Peleg: No existe debate hoy en día y mucha culpa es del gobierno de Boric, no hay diálogo. Él criticaba diariamente pero nunca escuchó nuestro lado. Creo que el mundo cultural en Chile es soviético, porque solo están en una causa, la causa palestina, eso es lo que los define, no les importa nada más. Los mapuches que estaban de moda ya no, nadie habla de cultura indígena. La causa palestina o el anti israelismo en el cual Israel representa al colonialista, al blanco opresor, a todo lo malo. La causa palestina es el viagra de esa gente.
Francisco Javier: ¿Te ha decepcionado Chile?
Peleg: Estoy decepcionado del mundo cultural chileno. Son cobardes, unilaterales, tienen la mente lavada completamente porque repiten mantras, sin saber evaluar y cuando alguien les dice algo que les rompe este mito te bloquean porque no saben cómo responder. Todo es propalestino, no pueden escuchar nada más. ¿Qué expresión cultural hubo sobre lo que pasó el 7 de octubre?, cero. Un artista que haya dicho algo sobre eso que no sea judío, cero. Cobardes, cobardes, no hay otra palabra más que cobardes. Cuando nombraron a una ministra de la mujer que no la conocía, evangélica, Emilia Schneider, la diputada, salió contra ella por su fe, ¿cómo te atreves a ir en contra de alguien por su creencia? A mí lo que más me duele, me molesta, es la hipocresía, veo hoy a los artistas como esos caballos que sólo saben caminar hacia un lado, con anteojeras, no conozco a todos pero no he visto ninguna autocrítica. ¿Por qué Pablo Simonetti no se quiere juntar conmigo, tiene miedo de ver la realidad? Es algo muy decepcionante para mí y creo que debiera serlo para cualquier artista o persona de cultura de verdad.
Tratamos de traer delegaciones, en Chile nadie quiere viajar a Israel para algo relacionado a la cultura. Tienen el interés pero tienen miedo de que los “funen”, de que les digan que son genocidas, si al Embajador de Israel le dicen que es genocida, a esa situación llegamos.
Francisco Javier: ¿En el ambiente cultural chilenomanda el miedo y la hipocresía por sobre una apertura real al mundo cultural de Israel?
Peleg: Ambos
Francisco Javier: ¿Y quién pierde ahí, Israel o Chile?
Peleg: Pierden todos. Pienso que la cultura israelí pierde espacios, pero la cultura chilena demuestra que es cerrada. El festival de cine LGBT, ¿por qué no se acercaron a nosotros, por qué solamente 4 países?, en otros lugares se hace. Fui Cónsul General en China e Israel era parte del festival. ¿Por qué en Chile no?
Francisco Javier: Creo que como chilenos tenemos que pensar entonces, porque hay un problema acá definitivamente en quienes están dirigiendo el mundo cultural. Diriges un mundo cultural sin estar abierto a la cultura, independientemente de dónde venga.
Peleg: Si yo quiero comprar una obra de arte, ¿por qué me boicoteas por ser judío, que ganas con eso, te sientes mejor después? Si vives en el campo, posiblemente estás viviendo en un lugar que era tierra mapuche, pero de repente limpias tu conciencia por no venderme una obra de arte.
ALGUNAS REFLEXIONES FINALES
Francisco Javier: Si la cultura al ser comprensión, curiosidad por el mundo, por lo que ocurre en este, por el conocimiento, permite tener una lectura más fina de la realidad, ¿piensas que esto puede ayudar a un país en todo sentido? En el caso de Israel, que es tan fuerte en ciencia, tecnología, su industria militar, la innovación, probablemente alcanzó esta fortaleza porque nunca dejó de lado el desarrollo intelectual y cultural de su población. Quizá esto puede explicar por qué otros pueblos, los vecinos por ejemplo, no han prosperado tanto, ¿cuánto invierten en cultura? Y en esta idea, ¿puede una mayor inversión en cultura ser también un puente para la resolución de conflictos?
Peleg: Siempre la intención ha sido mostrar que Israel es algo más grande que el conflicto, que hay otras cosas. Para Israel la cultura es la base, sobrevivimos estos 2,000 años de diáspora porque teníamos cultura y religión, teníamos eso que nos mantenía. Tener cultura es parte de la resiliencia de una sociedad.
Aunque no tuviéramos presupuesto siempre estábamos en las bienales de Venecia, en la Expo, el interés de estar involucrados. Hoy en día las puertas se están cerrando.
En Israel cuando hay un concierto sientes que estás en la normalidad. Cuando vas a una exposición, a un festival, estás en la vida normal, es parte de la resiliencia de alguna manera. Prefiero tener menos cualquier cosa pero sí que haya un acto cultural.
Actualmente el mundo árabe está invirtiendo mucho, por ejemplo Qatar, los museos que tiene son increíbles, están comprando el mundo cultural de alguna manera. La apertura del Louvre en los Emiratos Árabes, los 300 mil que son realmente ciudadanos porque los demás son esclavos, están interesados. La batalla cultural es ver quien tiene la plata, esos dos países están invirtiendo muchísimo en cultura. Nosotros no tenemos eso. Lo comparo al fútbol, donde un mundial fue en Qatar, en 8 años más será en Arabia Saudita, que los equipos más grandes fueron comprados por jeques árabes, esto de alguna manera es parte de la lucha cultural. No me gusta hablar mucho de batalla cultural porque suena a blanco y negro, pero si la hay.
Francisco Javier: Mencionas que países como Qatar y Emiratos Árabes están hoy en día invirtiendo fuerte en cultura, «comprando el mundo cultural» dices textualmente, con la construcción de por ejemplo museos impresionantes.
Pero, en tu opinión, ¿se puede comprar la cultura, es un objeto de intercambio netamente monetario o es algo que se desarrolla, se construye por el interés, el impulso intelectual de una sociedad?
¿Por qué Israel, que ha pasado en su historia por tantos momentos duros, de guerras, de escasez económica en el pasado, sin embargo ha tenido al conocimiento, la cultura, cómo pilar de su desarrollo como Estado? ¿Será porque es parte de su ADN, de una energía intelectual y espiritual, de algo que les es vital, que les da vida (el pueblo del libro), independiente del dinero?
Peleg: Si creo que se puede comprar cultura. Cuando hay un gobierno totalitario como fue el caso en China, en la Unión Soviética, se puede hacer. Eso es lo que están haciendo los saudíes, los qataríes, blanquear su identidad, su gobierno, por medio de la cultura.
Israel es el país de los judíos y la cultura es el ADN de la comunidad judía, del pensamiento judío y por eso es tan importante también para el Estado de Israel.


0 comentarios